No puedo comprender como hay gente que llegado a un cierto cargo superior se cree más que nadie y por ese motivo, dejen de entablar conversación con gente conocida (y q ellos consideran inferior). Ya no queda gente humilde en este mundo, sólo gente rastrera y trepadora:S...
Hace algunos días coincidí con una ex-profesora y cuando la fuí a saludar, se hizo la sueca y me saludo con desprecio. Cosa que me pareció realmente mal e hizo que cambiase el concepto que tenía de ella; paso de ser buena (tanto como de persona como de profesora) a no tener nombre...bienvenido al mundo de la fama my friend!
Esta profesora impartía clases de expresión oral en una academia de interpretación, y a su vez era directora de una compañía de teatro bastante importante en Galicia. En la actualidad, tiene un cargo más importate como directora de un organismo de teatro. Por el cual, a perdido un tanto la cabeza y dejó de ser la persona que era para convertirse en....dejémoslo ahí...cría fama y échate a dormir.
Agora, voy a otro caso; a la otra cara de la moneda. Hace un par de días, se celebraron en Santiago una charlas sobre comunicación, que tenían como invitado a Manuel Fuentes. Cuando se piensa en tal personaje, se cree que va a ser el típico creidillo, que por ser quien es le dan todo hecho y que como es famoso pues que te va a mirar con desprecio por encima del hombro. Pero no, no es así; la realidad es otra, porque este hombre que empezó en la televisión de manera muy peculiar imitando a personajes famosos está hoy en pantalla al frente de un programa humorístico y también está dando mucha caña a través de las ondas; lo más curioso es que no por ser famoso deja de ser humilde, buena persona, simpático y divertido;no por eso deja de lado a las otras personas, ni mira con desprecio y por encima del hombro si no que se muestra tal y como es.
Pienso que por muy alto que lleguemos no debemos de perder nuestra humildad, ni creernos superiores a nadie xq no somos ni mejores ni peores, todos tenemos nuestros defectos y nuestras virtudes y ahí esta la esencia de todo ser humano.
La fama cuesta sí, pero merece la pena pasar por el desprecio, el despotismo, la superioridad...Yo creo que no!
miércoles, 23 de mayo de 2007
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